viernes, 24 de junio de 2016

Reseña: Nada.




S i n o p s i s

  Pierre Anthon deja el colegio el día que descubre que la vida no tiene sentido. Se sube a un ciruelo y declama a gritos las razones por las que nada importa. Tanto desmoraliza a sus compañeros, que deciden reunir objetos esenciales con el fin de demostrarle que hay cosas que dan sentido a quienes somos. En su reto arriesgaran parte de si mismos y descubrirán que sólo al perder algo se aprecia su valor. Pero entonces puede ser demasiado tarde.


R e s e ñ a

  Cuando empecé a leer Nada no me esperaba en absoluto lo que me encontré dentro de este libro. Esperaba largas reflexiones sobre la vida, y sobre lo que en realidad valen las cosas y sobretodo los objetos, lo material. En resumen, esperaba algo muy cliché. Encontré justo lo contrario, pues a pesar de sí haber algunas de estas reflexiones, son cortas y bastante abiertas. Son más bien preguntas que invitan a la reflexión y a sacar uno sus propias conclusiones.


  La historia me sorprendió muchísimo y me dejó en shock en varias ocaciones. Todo empieza como un juego, como una buena idea de unos niños (porque tiene que quedar claro que son niños ya que eso lo hace todavía más escalofriante) para ayudar, y hasta para aprender. Así se presenta en un principio, pero las cosas se obscurecen más y más mientras avanza la lectura. Se vuelve un juego de venganzas y los niños (¡niños!) sacan un lado...malvado, casi enfermo. Y uno podría pensar que "crecen" más rápido de lo normal gracias a esta experiencia, pero yo no lo veo así...crecer no es a fuerzas corromperse de esta manera. Claro, estoy dejando todo esto muy vago pues no quiero hacer ningún spoiler


  Si algo creo que se le tiene que reconocer a este libro, es el final. Reconocer y agradecer. Se toma de una manera muy suave y se hila con lógica. Uno queda satisfecho con él y después de haber leído algo tan duro, el final calma y acabas la lectura bien, sin sufrir. Si no fuera por el final y el tiempo que se toma la autora para cerrar su novela yo hubiera quedado medio traumatizada. De hecho, me sorprende la reacción de los niños al final, sobre todo de nuestra narradora, ya que es a la que mejor llegamos a conocer. 


  Ahora, como ya dije antes, el libro invita a reflexionar y a hacerse una idea propia. No solo se habla de lo que importa o no en la vida (aunque sí es lo principal), se habla de los sentimientos, de los humanos, del miedo y hasta del arte contemporáneo (esto último siendo una de mis partes favoritas). Pero hay algo que no funciona y es la formulación. Yo no hablo danés, y no sé cómo esté escrito el libro en su idioma original pero ya sea eso o la traducción hay algo que me molesta y sé que no soy la única pues he viso a otros hablar de esto.


  "No hay nada", "hay nada". ¿Cuál es correcto y que significa cada una de estas oraciones? Si en un frasco hay nada, el frasco está vacío, pero si no hay nada en el frasco, quiere decir que hay algo en el frasco pues justamente falta la nada. ¿Me explico? Pero esto es si lo reflexionamos, ya que todos al hablar cotidianamente decimos que no hay nada, y nos entendemos: el frasco está vacío. El problema aquí es que si todo el libro habla de esto, te lo empiezas a preguntar y dependiendo de cual sea correcto todo el significado cambia. Además no sé si solo soy yo pero después de un rato dejaba de concentrarme en el libro para preguntarme cosas como: "Si hay nada...¿hay algo?" y  "¿La nada cuenta como un algo?", etc. Tuve que regresar varias veces a darme cuenta que no recordaba nada de lo leído.

  Fuera de esto, el libro es corto, se lee fácilmente. El estilo hace la lectura bastante placentera a pesar de la hisotria. Pero también la edición ayuda: la forma alargada, el espacio, los márgenes y todo eso. Después de Nada, sigue Todo. ¿Quiero leerlo? Sí. ¿Estoy lista para leerlo? No. A pesar de haber acabado el libro hace ya algunos meses, sigo pensando en él y se me revuelve el estomago. 


¿Lo recomiendo? Sí. Definitivamente creo que es un libro que vale la pena leer. Nada más, estén preparados.




- Julia.

martes, 7 de junio de 2016

Reseña: Te daría el mundo.



S i n o p s i s 

  Noah y su hermana gemela Jude son inseparables. El solitario Noah dibuja sin parar, y se ha enamorado en secreto de su enigmático vecino. La atrevida Jude salta desde altísimos acantilados, lleva pintalabios rojo y habla por los codos.
Pero, con 16 años, los hermanos ya no se hablan. Algo les ha ocurrido. Algo ha pasado entre ellos que los ha removido de forma diferentes... Hasta que Jude conoce a alguien, un atractivo y frágil chico, y a una nueva fuerza en su vida todavía más impredecible y ligada a su pasado de forma inevitable.
  Los primeros años de esta historia los cuenta Noah; los últimos, Jude. Lo que ninguno comprende es que solo conocen la mitad de la historia y que, si pudieran compartirla, tendrían una oportunidad real de regalarse el mundo de nuevo.

R e s e ñ a 
  Acabe leyendo "Te daría el mundo" por recomendación de una amiga que me dijo que ella lo había leído hacia un año y que no se acordaba de nada pero que le había gustado. Me lo recomendó cuando se enteró de lo mucho que me había gustado "Aristóteles y Dante...". Hasta cierto punto, los dos libros se llegan a parecer. No en los personajes, no en la historia, sino en la vibra, o la atmósfera que emanan al leerse los dos. Así que sin siquiera leer la contraportada empece la lectura. 
  Si tuviera que describir esta novela con una sola palabra utilizaría "fresco". Lo que va a sonar extremadamente contradictorio cuando diga también que no es una historia muy original. Pero la confusión que acabo de crear será explicada a continuación. 
  Puede sonar muy sencillo, escribir un libro sobre adolescentes y para adolescentes, pero sin importar que punto de vista decidan tomar los autores, el resultado resulta malo casi siempre. Y es justo por eso que el genero de Young Adult tiene tan mala fama. Es por ello que muchos lectores nos acabamos alejando de él y que decidimos tan solo ver de lejos esos libros que en su contraportada llevan escrita una cita de un periódico importante que lo considera "una descripción realista de aquellas ansiedades de nuestros años jóvenes". Esas citaciones que tienen como rol llamar la atención del lector, nos alejan cada vez más. 
  Básicamente la autora tomo los estereotipos que tanto odio y les dio la vuelta. Usó los personajes clásicos de "niño tímido"y "niña atrevida", luego nos internó en la cabeza de ambos para descubrir que esas dos etiquetada son tan solo exteriores. Y es por eso que tome la palabra "fresco". Permítanme explicarme. Cuando la historia empieza, Noah (el hermano) es el perfecto niño raro que tiene un interés especial por algo, en esta caso ese algo es la pintura. Podría ser insoportable por ello, ser un snob, creerse un intelectual superior al resto, pero no es así. Le apasiona el arte, y es algo sincero, algo que le gusta sin necesidad de pretensión. Y he ahí el primer estereotipo volteado: el niño "genio/diferente" que no es más especial que el resto por ello, pero simplemente es. 
El segundo, es la hermana. Pues empieza como una niña superficial, y termina como la típica niña rara. Pero la verdad es que siempre fue la misma persona, una persona evolutiva que aprende, sí, pero la misma. Lo único que cambió es la manera en la que es vista por el mundo. 

  Ya lo dije antes, la historia, a pesar de no ser exactamente típica, no es muy innovadora. Lo que le da su fuerza es su forma de ser contada. Como lo dice la sinopsis, el libro tiene dos narradores, los dos hermanos gemelos. Mientras que Noah cuenta el contexto del antes, Jude cuenta el después. ¿Pero el antes y el después de qué? ¿Qué es lo que sucedió en medio? ¿Qué hizo que todo cambiara tan drásticamente? Bueno, no les voy a decir, pero el libro lo hará. Pues poco a poco nos acercamos más a una verdad oculta. Y normalmente me quejaría de utilizar la falta de comunicación como herramienta de trama, pero esta vez no. Esta vez tiene lógica, no es tonto, no son malos entendidos. Es una manera de tener misterio, misterio pues él no sabe qué va a pasar y ella no sabe qué pasó. 

  Es esta narración, lo que permite avanzar la lectura, lo que te da ganas de continuar, lo que evita que el libro se vuelva o muy pesado, o muy ligero. Es esta narración lo que permite que este libro se quede como algo y no solo vuele a travez de la "lista de libros leídos". Y es que la autora logra hacer dos estilos diferentes para cada hermano, estilos que muestran la diferencia de edades, situaciones y personalidades. Todo con puras palabras. 

  Regreso a lo que dije más arriba: entre tantos libros que se repiten y se parecen, lo que les queda a los escritores para poder contar típicas historias adolescentes sin aburrir es meterle algún elemento "extra" a su estilo. Y eso lo hace también este libro. Cuando Noah es el narrador, describe sus emociones con títulos de cuadros que podría pintar. Cuando Jude es la narradora, hace lo mismo con citaciones de su diccionario de supersticiones. 

  Con los libros, todo cambia según lo que el lector está viviendo y pensando en el momento. Y es por ello que prefiero cuando Jude escribe. ¿Por qué? No sé muy bien, pues en sí los dos personajes me cayeron bien. No sé si es por ser más divertida, por tener reflexiones más originales/personales, tener lógica en lo que piensa y ser menos sentimental que Noah (no es que eso esté mal). Puede que simplemente fuera por haberme identificado un poco con ella. Por su lado, las descripciones de los cuadros de Noah se me hicieron demasiadoooo clichés. Tal vez fue eso, pero no lo sé. 

  Lo que se gana el premio a lo que más me gustó del libro es la relación hermana/hermano. Yo no sé que es tener un hermano/a, así que en este caso no puedo decir si es algo creíble (como suelo hacer), pero si puedo afirmar que me gustó. Me pareció tierna, descrita a base de anécdotas y metáforas, y a pesar de estar peleados la mayor parte del libro, son unidos. Sí, una contradicción más en esta reseña...ups. 

¿Lo recomiendo? La verdad es que sí. Como siempre digo, no todos los libros tienen que ser obras maestras para gustar y ser disfrutados. Y yo disfrute "Te daría el mundo" y creo que otros también podrían. 

- Julia.